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A los fotógrafos que nos gusta fotografiar la calle nos encanta jugar con reflejos y cristales para tratar en ocasiones de engañar  al ojo con perspectivas o simetrías casi imposibles.

El cielo cubierto predominante durante toda la jornada y que estuvo descargando lluvia más o menos intensa sin descanso, nos dibujaba un techo interesante repleto de degradados que como es habitual en mi a la hora de procesar el cielo, intento llevar hacia una tonalidad algo magenta.

Eso sumado al manto que cubría las fachadas de varios edificios en obras y el tono rojo del edificio del fondo que contrastaba muy bien con el resto de elementos, fue lo que me llamó la atención del lugar.

Cuando aún por encima me encuentro con un cristal, ya tengo los ingredientes perfectos para montar mi escena. En este caso creo que el encuadre vertical es el que mejor funciona y de nuevo he utilizado el teléfono móvil con su cámara más angular para acentuar esas líneas y fugas.

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